El que no compre aunque sea una chocha de barro es porque no le gusta nuestra tradición. Pero viene lo bueno: ¿Qué pedir?
Como por lo general se viaja en la mañana, ya tiene donde tanquear para el resto del viaje. Como consejo, empiece pidiendo chocolate, que es de los poquitos gustos que uno se da por fuera de la casa y claro, de la ciudad donde siempre se esta a un nivel "Light". Aquí si tiene que dejar esa bobada, porque el aroma a chocolate aliñado entre cacao y dulce lo hacen caer en tentación. Luego de que se lo sirvan, tiene tiempo de ir pidiendo lo mejor de este restaurante: las arepitas de maíz amarillo. Las famosas no me olvides, que de pedir la primera, ya no hay marcha atrás para terminar comiéndose hasta tres, en el mejor de los casos. A este punto el chocolate se ha enfriado un poquito ¡ya está de tomar! Y entonces podrá pedir el calentado, que seguro lo va recomendar a donde vaya, porque es sin igual. Claro, el calentado para el gusto de este buen comer, y de la buena mesa paisa siempre es y será el mejor.
Después de este corto rato en un lugar donde la sonrisa es quien lo atiende, lo único que no recomiendo es pararse apenas termine, porque sé que le va a pesar el estómago.
Les recomiendo respirar profundo y dar gracias a Dios, porque bueno si que se come aquí, en el Palacio de Los Frijoles. |