PLANES A ISLA FUERTE

 
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Isla Fuerte Una inexplicable experiencia

Tal vez las mejores percepciones de un sitio turístico son atribuidas gracias a sus suntuosas instalaciones y deslumbrantes servicios con las mejores atracciones hechas por hombres pensando en la diversión de turistas que toman fotos y quieren vivir cortas fantasías de una simple experiencia. Las nombro simples, pues cada vez que lo vives será lo mismo, y te producirá las mismas sensaciones. Existe un lugar en nuestro lindo y diverso país en el cual todos los días ocurren cosas diferentes y los lugares continuamente se trasforman. Esto dicho por sus visitantes asiduos, pues tiene la magia de atrapar desde que los pies se hunden en sus arenas finas soltándose para relajarte paso a paso de la manera más inconsciente. Les hablo de Isla Fuerte, de la que muchos no han oído hablar o que algunos confunden con el conocido archipiélago de San Bernardo del Viento. Tal vez porque el traslado terrestre es por la misma vía.

Para llegar a ella se puede ir en avión o terrestre; en traslado aéreo se llega hasta Montería y de allí los viajeros toman un taxi o bus hasta la ciudad de Lorica y desde allí igualmente hasta la Población Paso Nuevo, donde se realiza el trayecto marítimo hasta la Isla por lancha, más conocidas por los isleños como "pangas". Quien viaja por carretera, se va por vía la costa, llega a Montería, Lorica y se desvía por una carretera a mano izquierda, señalizada como carretera a la playa. Realmente es la carretera que lleva a al Paso a San Bernardo del viento, Playa Bonita y por Supuesto Paso Nuevo, donde los conocidos parqueaderos de Gualberto le cuidarán su carro. Hasta Aquí es un viaje igual que ir a la costa (coveñas, Cartagena, Santamaría..) Pero la cosa cambia cuando maletas y pasajeros están en medio del mar, trepados en una panga y nada por una lado, nada por el otro y con miedo de nadar, pues de tierra a la vista -ni señales- hasta que en la lejanía se ve un pedacito de tierra minúsculo, llamado isla fuerte. La ansiedad brota con cada gota de sudor que sale de la piel, pues el pedacito de tierra sigue igual mientras la panga continua su destino. Hasta que por fin la tierra se avista plena y los contrastes del mar reflejan el verde intenso de su vegetación que guarda con gracia una fachada naranja con azul, donde el lanchero encalla, pues se ha sabido llegar al hotel de la isla, conocido por tradición y porque son las única instalaciones dotas para prestar un servicio completo de hospedaje, claro está, al estilo de la isla y su ambiente ecológico.

Te reciben como al hijo perdido, mientras se camina por su muelle, como una pasarela al paraíso. Sus gentiles anfitriones salen a tu recibimiento, por lo regular con un delicioso desayuno y un descanso corto, pues el mar seduce con el golpe de las olas cuado se rompen en la arena a unos pasos de ti.

Llega la hora de sumergirse en la llamada piscina del Hotel, pues conservan entre rocas una zona donde el mar se convierte en un tranquilo espacio acuático.

El sol hace lo suyo y la piel blanca de los cachacos (llamados así los turistas en la Isla) comienza a enrojecer, un aviso para buscar un rato de sombra y que mejor excusa que el almuerzo. Y empieza la diversión gastronómica, pues de entrada los manjares caribeños se disponen a causarle la mejor de las experiencias.

Después de un almuerzo así, la siesta es obligada, y les aconsejo lo hagan, porque en la tarde llega la invitación a la caminata, que en medio de la pereza, el calor y el adormecimiento no es muy atractiva, ¡Pero no saben lo que les espera por ver!

Un camino florecido parte desde los predios del hotel, ruta que lleva a los diversos senderos que van a los mejores atractivos de la isla, entre ellos: La ensenada la cebolleta, el camino de los árboles con uno que deja de boca abierta: el Árbol que camina, pues sus ramales caen como mechones que alcanzan la tierra hasta formarse en poderosos troncos que a través de los años avanzan en el espacio, como buscando caminar sobre la isla. Otro de ellos es el "Tun Tum" pues al abrazarlo y poner el pecho sobre él, los latidos de tu corazón son replicados como un estetoscopio. Aconsejan pedir un deseo mientras se abraza, (a mi se me cumplió). El Faro es un atractivo que se encuentra muy cerca de la llamada cueva de Morgan, de este luagar, curiosamente no se cuenta la historia típica de piratas sino de cachacos que se han desaparecido en la búsqueda del misterioso tesoro. Y las diversas playas que se quedarán en su mente como cuadros de la mejor mano del pintor. Tenga mucho cuidado de no ir a pisar los Ermitaños, unos pequeños cangrejos que tienen por casa los caracoles, y mientras uno cree ver una concha, es un caracol que se mueve, claro está, porque dentro de él esta el pequeño cangrejo que camina con su casa por toda la isla. Cae el atardecer y una inmensa luz roja baña el cielo, creando un ambiente misterioso, entre los manglares y su exótica playa del norte, que es llamada El Mar abierto, cuya belleza puede engañar a cualquiera, que se atreva a entrar a sus aguas, pues su fuerza arrastra con celo lo que toca.

La noche se viste de estrellas y alumbra con su faro poderoso entre el cielo y el mar con su Magna Luna. Ojalá que en su estadía la luna sea llena, para que sienta el verdadero placer de contemplarla en una hamaca al aire libre en la bella terraza griega del hotel.

Cada día es una oportunidad de vivir la Isla y sus encantos misteriosos que no terminan de ser entendibles, ni explicables, pues lo único que puede ser cierto, es que en este lugar hay magia. Tal vez sus corales, sus coloridos peces, sus hermosos cuarzos, las "comaes" del pueblo (Brujas) y la felicidad interminable, no tienen un porque certero, solo es Isla Fuerte.

 
 
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