Este pedazo de la Cordillera Central , hoy reserva forestal Alto El Romeral, denominada "sierra nevada" por los españoles, es, no sólo reserva ecológica, patrimonio natural, es también patrimonio cultural, sitio de interés arqueológico, hito territorial en los procesos de poblamiento y dinámicas de ocupación, y, lugar de origen de muchos de los mitos y leyendas siderenses, de oficios y ocupaciones.
Desde antes de la llegada de los españoles y de acuerdo con investigaciones recientes, ya se ha dicho que, en la cuchilla del Romeral se presentan tres ocupaciones: Ferrería, Pueblo Viejo, temporalmente ubicadas entre el siglo IV A.C y los primeros siglos de nuestra era, y, Tardío, de los últimos siglos, antes e incluso después de la llegada de los españoles; el asentamiento de estas ocupaciones se dio principalmente en áreas periféricas de pendientes suaves en los territorios de los hoy municipios de Angelópolis, Caldas, La Estrella y el corregimiento de san Antonio de Prado de Medellín.
Sitio de encuentro entre españoles y aborígenes, en El Romeral se labran caminos entre pedregones y cañadas, como el de Angelópolis - La laguna - La Estrella - Caldas, Angelópolis - La Estrella. Por estos caminos se transportaban cargas de tabaco y tapetuza de contrabando, recuas de mulas cargadas de panela, café y maíz.
El Romeral fue y es sitio de carboneros, que dieron cuenta de muchos de los robles, laureles, dragos, cedros, guásimos, carboneros, borracheros, encenillos, yarumos, guaduas, guayabos y sietecueros que cubrían estos montes y que bajaron por estos caminos convertidos en carbón; los cazadores por su parte, dieron cuenta de muchos de los animales silvestres que cuentan que había al comenzar el siglo XIX, y que ya mencionamos, como venados, "osos de hormiguero", "tigre lanchero"....
Además de estos oficios, que aunque tradicionales, non sanctos, en El Romeral transcurren muchas historias, mitos y leyendas del Municipio, y viven muchas de las brujas, duendes, espantos y "animales inmortales" que han asustado a caminantes, cazadores, carboneros y labriegos:
En la parte alta del Romeral, en la vereda El Guayabo, a 2.500 metros sobre el nivel del mar está la laguna, cerca del camino La Estrella - Angelópolis. Víctima de la leyenda, la laguna ha sido presa de buscadores de tesoros que la han menguado con la construcción de canales de desagüe. La leyenda, que tiene varias versiones, cuenta que en el fondo de la laguna existe un gran tesoro. Para algunos, o mejor, una de las versiones sobre el tesoro cuenta que en sus profundidades "habita una gallina de cresta grande, cola abundante y espolones pequeños en forma de cuerno, plumaje lustroso y menudo con visos brillantes. La acompañan sus crías salidas de preciosos huevos. Se cuenta que para ver estas joyas de metal Amarillo es condición ineludible pararse al lado de su morada el viernes santo a las doce de la noche, de lo contrario es totalmente imposible apreciar esta familia maravillosa". Otra versión habla de una recua de mulas cargada de oro de las minas del Silencio que cayeron allí, con arrieros y todo, y nunca pudieron recuperar el oro.
La Piedra del Oro está ubicada en la vereda Morrón, en la loma por la que se llega al alto El Silencio. Es una formación rocosa en forma de cueva, incrustada en la tierra, donde se encuentra otro gran tesoro, guardado por los indígenas que habitaron el territorio:
Los indios guardaron el oro en esa cueva por temor a los españoles. Ellos se enterraron allá con grandes tesoros, por eso es que adentro de esa piedra existe una tremenda guaca. Mi abuelo, contaba que por haberse ultrajado esos sepulcros los espíritus de esos indios quedaron flotando por ese monte durante años, él cuenta que en las noches de luna llena, desde aquí del pueblo se veían allá arriba danzando alrededor de la piedra y después se entraban pa' las habitaciones que tiene esa cueva, que tiene como cuatro...
(...) Un día mi papá, que le aprendió a mi abuelo el oficio de buscar guacas, subió con un amigo dizque a sacar el oro que había allá y se encontró una muchacha preciosa que les decía que la siguieran, y cuando llegaron a la piedra se les convirtió en una culebra muy grande y tuvieron que salir corriendo para que no los matara...
Es claro entonces por qué El Romeral es tanto patrimonio natural como cultural para los siderenses. Es un lugar de diversidad biológica, bellezas escénicas y paisajísticas, fijación de CO2, seguridad alimentaria y abastecimiento de aguas, ambientalmente hablando. Un lugar con historia y lleno de historias, elemento natural y cultural que da lugar a la celebración, en el mes de septiembre, de las fiestas del Romeral, que junto con las fiestas patronales constituyen una expresión viva de la memoria siderense.
Conozcamos el Romeral. Corantioquia, Medellín, 2004.
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