La fiesta de la navidad, antiguamente era la fiesta de la familia, la reconciliación y la fiesta del perdón. Dicen que la familia se reunía entorno al fuego a final del año y todos los integrantes tomaban una vela encendida en la mano. En la mesa principal había una bandeja llena de frutillas rojas, en este entonces era tradición comer aseno. Estas frutas han sido remplazas con el tiempo por las uvas, de ahí que sea costumbre comerse 12 uvas como augurio de prosperidad y unión familiar.
Esta reunión tenía como finalidad evaluar la relación en la familia durante todo lo recorrido en el año y tratando así de armonizar y perdonar discordias y malentendidos entre los familiares, esta actividad permitía que la familia fuera muy unida a través del tiempo.
Esa noche se realizaba el siguiente ritual: se ubicaban las personas alrededor de la chimenea o fogón de leña con un madero de pino en la mano y a ese madero se le entregaba todo lo negativo. Cada uno de los integrantes de la familia hablaba de frente con el otro y reconocía sus culpas, fueran por no haberle dedicado el tiempo suficiente o no haber compartido con algún pariente o haber cometido un error con esta persona. Luego se decían las cosas con las que no estaba de acuerdo en sus relaciones, siendo esta, una forma de estar frente a frene para limar las asperezas y así mejorar sus relaciones. Cada persona le dedicaba a cada pariente un espacio en esta reunión para expresar sus sentimientos, luego de terminar el madero que siempre tuvo en sus manos se tiraba al fuego, pues el fuego siempre ha sido un símbolo de limpieza y purificación. En ese momento se entregaban estas emociones y se daba por entendido que auguraba para esa persona la armonía en el nuevo año, ya que al entregarle todo lo negativo al fuego se pasaba a la celebración con el Aseno. Por eso la navidad es verde y roja; Verde simbolizando los pinos y los maderos y rojo por el aseno, el cual fue remplazado con las bolas que colgamos en nuestras casas para adornar el árbol de navidad y sentir que es época de paz y cambios.
(Dr. Rodrigo Yepez- Spa Agua Viva)
Esta por terminar el año y por este motivo vienen las celebraciones y despedidas, pero esta época tiene un sentido más trascendente del que ha adquirido en los últimos tiempos, es la fiesta del perdón de la vida y el renacer. Es la oportunidad de evaluar un periodo más de nuestra vida, no solo desde lo económico, sino tomar conciencia de otros aspectos. Mirar si hemos crecido como persona, si tenemos mejores relaciones con nuestras familias, amigos y con Dios, ver si hemos hecho algo por mejorar nuestra salud, si hemos trabajado el desapego y la compasión, si nos hemos ido liberando de las rabias, celos y críticas, tristezas temores, y todos aquellos sentimientos que no aportan nada ni a nosotros, ni a los demás, ni a la vida. Por eso la invitación de final de año es dejar salir los temores, perdonarnos y perdonar el pasado y así renacer. Permítase dejar atrás la carga del pasado y celebrar un nuevo año con todas las de la ley.
RNT 13915
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